"El dolor no discrimina"
"El dolor no debería debilitar"
"El tratamiento del dolor no debe esperar" Ⓡ
Proceso de manejo eficaz del dolor
Manejo del dolor postoperatorio.
Como se ilustra en el diagrama de flujo (Figura 2), el proceso de manejo del dolor postoperatorio es continuo. Tras la anestesia y analgesia intraoperatorias, se inicia la evaluación y el manejo del dolor postoperatorio. Con base en el plan preoperatorio, se inician las intervenciones farmacológicas y no farmacológicas postoperatorias. Los pacientes deben ser reevaluados a intervalos frecuentes (al menos cada 2-4 horas durante las primeras 24 horas) para determinar la eficacia de la intervención en la reducción del dolor. Si la intervención es ineficaz, se deben considerar otras causas de dolor, se debe reevaluar el plan y realizar las modificaciones pertinentes. Las intervenciones farmacológicas deben ajustarse para lograr un control óptimo del dolor con mínimos efectos adversos. La reevaluación continua garantiza un alivio satisfactorio del dolor con el equilibrio más apropiado entre estrategias farmacológicas y no farmacológicas.
Planificación del alta.
Tanto los pacientes hospitalizados como los pacientes de cirugía ambulatoria deben recibir un plan escrito para el manejo del dolor al momento del alta. Las instrucciones pertinentes al alta relacionadas con el manejo del dolor incluyen: medicamentos específicos que deben tomarse; frecuencia de administración de los medicamentos; posibles efectos secundarios de la medicación; posibles interacciones medicamentosas; precauciones específicas que deben seguirse al tomar la medicación (por ejemplo, limitaciones de actividad física, restricciones dietéticas); y el nombre de la persona a quien notificar sobre problemas de dolor y otras inquietudes postoperatorias.
Control del dolor específico de la zona
Incluso para una sola intervención quirúrgica, puede haber una gran variabilidad en el enfoque del manejo del dolor postoperatorio en función de factores del paciente, como la edad, el peso, la capacidad de comprender y cooperar con los planes de atención, los problemas médicos y psicológicos coexistentes y la sensibilidad idiosincrásica a los analgésicos; el curso intraoperatorio, como el tamaño y la ubicación de las incisiones o la colocación de drenajes o el manejo anestésico; y los recursos institucionales disponibles para el tratamiento y la monitorización especializados en el entorno particular.
A pesar de estos factores variables, el médico puede describir ciertas opciones de manejo del dolor para un paciente adulto cuyo tratamiento no presenta complicaciones. Muchos aspectos del control del dolor son comunes a las intervenciones quirúrgicas en diferentes partes del cuerpo. Para mayor claridad, las opciones de manejo del dolor para diversos procedimientos quirúrgicos se presentan según la región del cuerpo, en lugar de los mecanismos fisiopatológicos involucrados. En todos los casos, sin embargo, se debe considerar la preparación psicológica preoperatoria y la medicación, así como la evaluación y reevaluación postoperatorias del dolor. De esta manera, el dolor se puede controlar eficazmente. La vigilancia ante cambios en el dolor postoperatorio permitirá la búsqueda inmediata de causas diagnósticas relevantes de nuevo dolor.






